MÚSICAS
La música en los espectáculos de diaples siempre es en vivo y en directo, consiste en una recopilación de músicas tradicionales aragonesas dándoles, desde diaples, una interpretación diaplerenca; Llevando así, al mundo de los diaples estas melodías, fusionándolas con otras tradiciones foráneas a Aragón y haciéndolas nuestras. Así vamos desde toques tradicionales de dulzainas y gaitas a toques de percusión de semana santa y otros sonidos africanos o brasileros.

Esta fusión diaplerenca también se encuentra en los instrumentos que usamos: Así pues, usamos vientos como: gaita, dulzaina, cuerno, tubo corrugado... y en cuanto a las percusiones: caja, bombos, timbales, xurdo, djembé, darbuca, cencerros, esquilas, esquilones, sartenes, cazuelas, palos......

Vamos a intentar mostrar estas melodías tradicionales que nosotros manipulamos a nuestro antojo. Para dar el debido reconocimiento a la melodía original y su historia.

Trespunteau:

Esta danza fue recogida en La Fueva por el grupo Biello Sobrarbe, aunque es común a muchos otros pueblos de la citada comarca. Su melodía es de aspecto primitivo y tiene el mismo estilo que algunas danzas celta. Es interpretada únicamente con instrumentos de percusión de origen doméstico. sartenes, cucharas, morteros, botellas,... Se cree que fue en un principio una danza de pastores pero hasta nuestros días ha llegado como baile de parejas.

(Danzas del Sobrarbe, Isabel Riazuelo-Orquestina del Fabirol, CAI-DGA 2000)

Contradanza de Cetina:

La contradanza es un espectáculo muy peculiar. Se celebra la noche del 19 de mayo en la Plaza de la Villa de Cetina. Preside la representación una imagen de San Juan Lorenzo, patrón de la localidad. Acompañados por una melodía pegadiza (que fue recogida en 1920 por don Vicente Pelegrín Hernándo) ocho contradanceros y un diablo bailan con teas encendidas y subiéndose unos sobre otros forman una serie de cuadros plásticos. Estas mudanzas están relacionadas con temas religiosos, con el agua, con animales, con objetos... El repertorio de figuras es amplio y puede variar de una representación a otra pero siempre acaba con el afeitado y la muerte del diablo.

(La contradanza de Cetina, Joaquín Ibáñez Lacruz, DPZ 2001)

El broquel:

Variación sobre la mudanza de espadas del mismo nombre del dance de Castejón de Monegros.
En Castejón el dance se celebra para las fiestas de Santiago y Santa Ana del 25 al 28 de julio; según nos cuenta Simeón Serrate, su mayoral, el dance era la base de la fiesta:

...El dance era muy querido y admirado por todo el pueblo. Estaba muy bien considerado el dance: era una joya, la que daba alegría y brillanted a la fiesta. Sin el dance la fiesta no hubiera sido nada...

(Historia del antiguo dance de Castejón de Monegros, Simeón Serrate, PLIEGOS monografías de la Asociación de Gaiteros de Aragón 1999)

El rocle:

Esta pieza fue recogida en la localidad de Arén, en la Ribagorza oriental. Se recordaba como un baile de hombres en torno al fuego que desapareció tras la guerra civil. En su recuperación quedó convertido en un baile de parejas alrededor de una hoguera.

(La Birolla, Deban d'o camin, Coda Out 2003)

El jilguerillo:

Variación sobre la mudanza de palos llamada El gergerillo del dance de La Almolda.
El dance de La Almolda se representa en las fiestas de Santa Quiteria y San Úrbez, los días 22 y 23 de mayo. Estaba formado en su origen por 16 hombres, organizados en cuatro cuadros, más un quinto cuadro de niños llamados volantes. Actualmente se han añadido dos nuevos cuadros de mujeres.

(La gaita en los Monegros, Luis Miguel Bajén-Mario Gros, Aragón LCD Prames 1999)

La zorra:

El baile de la zorra de Lechago es uno de los elementos más característicos e imprescindibles de las fiestas de Lechago. Su antigüedad se remonta al menos a los siglos XVI - XVII y su música se encuadra dentro del grupo de melodías denominadas genéricamente VILLANOS.
Su ejecución tiene lugar al finalizar cada una de las sesiones de baile durante las fiesta patronales en la plaza del pueblo. Los participantes, al son de la música, van dando vueltas alrededor de la plaza a la vez que hacen girar, mano en alto, las correas con las que los bailadores se provocan mutuamente.

(El baile de la zorra de Lechago, Agustín Martín Soriano, Revista de la Asociación de Gaiteros de Aragón primavera 1994)